En mi idioma

Son muchas y demasiadas las veces en las que quedo niña.

Quedo niña, pero no lo hago con la lengua de cuando era niña, no me asusto por el egoísmo del ser humano o, por lo menos, no lo hago en italiano. Los demás no lo veen cuanto me agobian sus líos, sus quejas contra el tiempo, el gobierno, la puta que los parió…

Hay algunos a los que le gusta preguntarte de tu vida, del porqué fumas, del por qué escalas, del por Qué fumas y escalas…

A mi no me gusta nada, nada de toda aquella comedia de amor propio, del cuidado de la familia, de la dieta vegana y de la vuelta al rural.

Quiero solo llorar y no puedo llorar en mi idioma, no quiero gritar con la lengua con la que empezé col decir “mamma”, no puedo sufrir en italiano, no puedo perder los estribos en italiano.

No soy mujer en mi idioma, no soy mujer cuando veo niños que preguntan y preguntan y quedan sin contesta, no soy mujer cuando veo en sus ojos  la desilusión.

No, no soy mujer y sonrío a los hombres rendidos, los que te miran con una u otra cara según su edad, y no porqué aprendan algo, sino que les gustan más o menos ciertas partes de tu cuerpo. Sonrío a las chicas que se follan, yo entre ellas.

Si no hablo mi idioma, sí que me desespero.

Sí, me subieron las andrógenas más de la cuenta, me subieron con los vinos , me subieron con la vulgaridad y la honestad, pero, si no hablo mi idioma, sigo siendo mujer.

Sí, me gusta joderme, pero sigo viva. Sí, me gusta fumar y corro más que tú.

Quiero silencio, no quero batallas, quiero llorar y no en mi idioma.

Advertisements